A principios de septiembre de 2010, entré por primera vez en un aula de la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (FADE) de la UPV. Recuerdo perfectamente esa sensación de «volver a empezar» tras más de 15 años en la empresa privada. Recuerdo el pupitre, los nervios y, sobre todo, recuerdo aquella primera clase de Derecho Constitucional con el profesor Antonio Colomer.
Si alguien le hubiera dicho a aquel atípico estudiante de Gestión y Administración Pública que, poco más de 15 años después, estaría escribiendo estas líneas un par de días antes de ser oficialmente el Vicedecano de Impacto Social de la misma institución que le vio crecer académicamente, probablemente no lo hubiera creído.
Hoy reactivo este blog para contaros que inicio una de las etapas más ilusionantes de mi carrera. Asumo este cargo con una mezcla de responsabilidad y gratitud hacia una Facultad que ha sido mi segunda casa, mi escuela y mi trampolín profesional.
Recogiendo el testigo: de las Cátedras al Impacto
Es importante explicar qué implica este nuevo rol, porque los nombres importan y definen intenciones. El Vicedecanato de Impacto Social recoge el testigo del Vicedecanato de Cátedras de Empresa, Empleo y Emprendimiento, pero se propone con un nuevo enfoque y alcance, sin dejar de asumir las funciones y responsabilidades del primero.
Esto significa que la gestión de nuestras Cátedras de Empresa y las políticas de empleabilidad y emprendimiento seguirán siendo pilares fundamentales de nuestra gestión. Sin embargo, damos un paso más allá. Ya no nos basta con medir nuestra actividad (cuántos convenios firmamos o cuántas prácticas gestionamos); ahora el objetivo es orientar toda esa actividad hacia una transformación real. Se trata de pasar de los outputs (lo que hacemos) a los outcomes e impacts (cómo cambiamos y mejoramos la sociedad, la economía o el medio ambiente a largo plazo).
El proyecto: FADE Impact Lab
Para materializar esta visión, mi principal objetivo será poner en marcha el FADE Impact Lab. Este proyecto no busca crear nuevas estructuras burocráticas, sino articular una red real que integre a profesorado, alumnado, empresas, administraciones públicas, asociaciones, ONGs, etc.
La piedra angular de esta estrategia serán los «Retos FADE»: misiones cocreadas con agentes externos para resolver necesidades reales. Queremos que estos retos se integren en las asignaturas, en los Trabajos Final de Grado (TFG), en las prácticas, etc. Queremos una Facultad que no solo sea un espacio de docencia, sino un agente activo de transformación social.
Un proyecto compartido: Facultad = Personas
En esta aventura no estoy solo. Tengo la inmensa suerte de formar parte del equipo liderado por Javier Ribal, quien asume el Decanato con una visión clara: la Facultad somos nosotros, las personas que la construimos día a día. Junto a Javier, me sumo a un grupo de compañeras excepcionales con quienes comparto la ilusión por trabajar en armonía para impulsar nuestra misión:
• Eugenia Babiloni, nuestra Jefa de Estudios y Vicedecana Primera, clave en la planificación institucional.
• Amparo Baviera, quien tras realizar una labor excepcional en Cátedras, asume ahora el Vicedecanato de Relaciones Internacionales.
• Chelo Calafat, liderando la estrategia de calidad y actualización de títulos como Vicedecana de Calidad.
• Ester Guijarro, nuestra Vicedecana de Estudiantes, centrada en la experiencia universitaria integral.
• Eva Vallada, al frente del Vicedecanato de Ordenación Académica y la mejora de infraestructuras.
• Tere Solaz, nuestra Secretaria, aportando su inmensa experiencia en la gestión del centro.
Cerrando el círculo
Trabajar por esta institución tiene un significado especial para mí. Aquí cursé el Grado, e inicié un giro radical a mi vida profesional, pero también personal. Conozco los pasillos de FADE como alumno y como profesor, y ahora tengo la oportunidad de devolver parte de lo que recibí, ayudando a construir una Facultad más conectada, si cabe, con los problemas reales de la sociedad.
Comienzo esta etapa con el compromiso de hacer que nuestro impacto sea visible, compartido y medible.
¡Seguimos!

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